Es normal que cuando viajamos a conocer alguna ciudad siempre queremos llevarnos un pedazo de ese lugar. A estos objetos les llamamos souvenirs.
En un mundo de redes sociales, se digitalizan los souvenirs con fotos, publicaciones de estado, posts nuevos. Es horrible ver cómo se hacen filas de 30 minutos para pasar a un spot donde tardarás 30 segundos en tomarte una selfie.
No entiendo este culto a la foto, donde la gente prefiere esperar 30 minutos en fila para algo que va para Instagram, en lugar de tomarse el tiempo para disfrutar y conocer un lugar.
Soy muy creyente de la frase "recordar es volver a vivir".