Si la filosofía de vida es que "El plan es que no hay plan", entonces estamos hablando de una dicotomía inherente a la frase o de un falso dilema.
Quiero escribir sobre esto porque, la neta, la filosofía de que no hay plan me ha llevado por lugares muy cool. 100% fan. Pero siempre hay un pero. Con medida.
Exhibit A: Comprar one-way tickets sin saber cuándo regresas.
Exhibit B: Cancelar tus one-way tickets 4 horas más tarde.
Exhibit C: Confundir eventos importantes con fines de semana "normales".
Exhibit D: Perder un poco de motivación en la vida, confundiendo "no hay plan" con "no hay prisa".
Exhibit E: Tienes que estar cómodo, tranquilo y fluir con el cambio.
I rest my case. La estrategia que más me ayudó fue el famoso "un día a la vez". Al final, la clave está en encontrar el equilibrio entre la filosofía del "no hay plan" y la necesidad de tener cierta estructura.